Mariana renace. En su vida pasada era la hija mayor del marqués. El emperador la casó con el tercer príncipe Adrián. Ese día, él salvó a su prima Suárez y terminó casándose con ambas. Ya en el trono, Adrián la envenenó junto a su hijo. Todo fue una trampa de Isabela. Al renacer, Mariana lo rechaza y elige al príncipe Julián, el mayor vividor de la capital.