En el campo de los años 90, David era inteligente pero se hacía el tonto. Cedió sus estudios a sus hermanos y se dedicó a la granja de cerdos familiar, ganándose el respeto del pueblo. Cuando viajó a la ciudad para buscar a sus hermanos, Caleb y Nina, estos, que ahora gozaban de gran éxito, lo criticaron por no trabajar como es debido y descuidar a sus padres en el pueblo. Lo menospreciaron por completo, creyendo que no tenía futuro...